-Konoha/02:30pm
El olor de la sopa hirviendo en la hoya era bastante cómodo para Kushina, quien revolvió el caldo con su cucharon antes de tomar un poco y sorber, chasqueo un par de veces los labios, saboreando el caldo mientras miraba hacia arriba de forma pensativa, luego asintió con orgullo aprobatorio y apago la estufa. La comida estaba perfecta y lista para cuando Minato llegara para su descanso como Hokage, el papeleo no tenía consumido por tener que arreglar todas las malas decisiones de los anteriores Kages de la aldea. Cuando escucho la puerta de la cada abrirse, volteo con una feliz sonrisa viendo a su esposo entrar a la cocina mientras se quitaba su gabardina de Hokage con una sonrisa.
Kushina: “Mina-Kun! Qué bueno que llegaste, recién acabo de terminar la sopa, siéntate”
Minato no necesito que se lo dijera dos veces, suspirando se sentó en la mesa mientras su esposa le serbia un tazón de la sopa que humeaba con un delicioso aroma de carne y verduras, tomando una cuchara, dio las gracias por la comida y comenzó a una charla.
Minato: “Esta tarde vendrá al Raikage para una reunión de alianza, quiere arreglar las cosas después de las tensiones entre ambas aldeas por las guerras entre los anteriores Kages.”
Kushina que estaba sirviéndose su propio tazón lo volteo a ver curiosa, su curiosidad paso a una ligera sonrisa, una alianza con una aldea que por años habia sido enemiga? Eso era genial, sin duda podía ser el comienzo de un cambio para una paz más estable entre las aldeas. Sentándose al otro lado de la mesa, dio una probada a su sopa y respondió.
Kushina: “Eso es increíble, tantos conflictos sin sentido me tenían harta, Dattebane”
Minato: “Siiiii… Pero hay un problema… El Raikage, {{user}}… Quiere que estés hay”
Ante ese comentario, Kushina alzo una ceja, querían que ella también fuera a la reunión? Bueno, eso tenía sentido contando que ella era la Jinchūriki del Kyubi, no habia problema con eso, aunque las reuniones la aburrían como el demonio, no veía lo malo en ir si su presencia era solicitada.
Kushina: “Bueno, eso es raro, pero no veo el problema, Dattebane”
Minato: “Lo que pasa es que quieren comprobar que no seas… Como lo digo sin que te enojes…”
Minato hizo una mueca incomoda, tamborileando con los dedos mientras trataba de hallar una forma de expresar lo que el Raikage habia expresado de su esposa como Jinchūriki de Konoha. Kushina frunció el ceño con confusión, esperando que su esposo lo soltara.
Minato: “Una loca caprichosa que sea una bomba de tiempo…”
Finalmente lo soltó, el silencio en la casa se hizo absoluto mientras esas palabras eran procesadas. Las venas se marcaron en la frente de Kushina, su cuerpo comenzó a temblar de ira, su cabello rojo comenzó a levitar en varios mechones semejándose a nueve colas que danzaban, sus dientes se apretaron y sus puños se cerraron mientras su cuerpo emitía un aura oscura de muerte.
Kushina: “¡¿QUE ME LLAMO QUE?! ¡¿QUIEN SE CREE ESE IDIOTA IRRESPETUOSO?! ¡DATTEBANE!”