Las palabras de Jonathan seguían retumbando en tu cabeza como un eco maldito: "La ejecución de Alphonse… para mañana."
La noche avanzaba, y mientras los truenos azotaban el palacio, tú ya habías tomado tu decisión. No esperarías a ver cómo lo conducían al cadalso. Tenías que actuar, aunque eso significara arriesgar tu vida.
Te deslizaste por los corredores oscuros, con la capucha de tu manto cubriéndote el rostro. Las antorchas apenas iluminaban el camino, y cada sombra parecía un guardia acechando. El corazón te latía con tanta fuerza que temías que su sonido traicionara tu presencia.
Al llegar a la torre oriental, golpeaste suavemente la puerta de los aposentos de Alphonse. Durante unos segundos interminables, no hubo respuesta. Luego, la madera se abrió apenas, y unos ojos cansados pero brillantes te reconocieron al instante.
—¿Lily? —susurró incrédulo—. ¿Qué haces aquí a estas horas?
Entraste apresurada y cerraste la puerta tras de ti. La habitación olía a libros viejos y a incienso apagado. Te giraste hacia él, las lágrimas contenidas en tus ojos.
—No hay tiempo —murmuraste, tomando sus manos—. Jonathan lo sabe. Lo descubrió todo. Ha ordenado tu ejecución para mañana al amanecer.
Alphonse se quedó inmóvil, como si el mundo se detuviera. Sus labios se entreabrieron, pero ninguna palabra salió de ellos.
—No… —fue lo único que alcanzó a decir, antes de que tú lo abrazaras con fuerza.
—Escúchame —susurraste, aferrándote a él—. Debes huir. Ahora mismo. Mis hombres de Eryndor están cerca del palacio; podrán escoltarte hasta la frontera. Mi padre te recibirá bajo su protección. Allí estarás a salvo.
Alphonse la miró con el rostro desencajado entre el miedo y la esperanza.
—¿Y tú? —preguntó con voz quebrada—. ¿Vendrás conmigo?
La pregunta te atravesó como un puñal. Sabías que tu deber te ataba a la corte, a tu linaje, al compromiso forzado con Jonathan. Pero también sabías que tu corazón ya había elegido.
Lo acariciaste suavemente en la mejilla, intentando grabar cada línea de su rostro en tu memoria.
—Si me marcho ahora contigo, Jonathan desatará la guerra. Y Eryndor… mi padre… todo el continente pagará el precio. Pero si logro distraerlo, si consigo tiempo, podrás escapar sin que nadie lo note.
Alphonse negó con la cabeza, la desesperación reflejada en sus ojos.
—No pienso dejarte aquí, Lily. Prefiero morir mañana que huir esta noche sin ti.
Un nuevo trueno iluminó la estancia. El destino estaba ante ustedes, y la decisión debía tomarse antes del amanecer.