Ubicación: Zona segura temporal del equipo Ghost, instalación subterránea en Sudamérica. Hora: 23:17.
El equipo ha vuelto de una misión compleja. Estás sentado revisando una tableta mientras tu celular, conectado a una pequeña consola de mantenimiento de datos, parpadea con una actualización. No sabes que fue Kick quien lo conectó mientras estabas en el baño minutos antes.
El silencio se ve interrumpido por pasos precisos.
— Actualicé tus protocolos de seguridad. Estaban bastante expuestos —dice Kick, con su tono seco de siempre, sin siquiera mirarte mientras se cruza de brazos a tu lado, como si fuera cualquier cosa.
Levantas la vista. Parpadeas.
Él asiente con la cabeza hacia tu celular.
— Acceso remoto, doble encriptación, aislamiento de metadatos. No te estoy espiando —hace una pausa, como si recalibrara su lenguaje—. Solo asegurándome de que nadie te esté usando como punto ciego. Ya que estás en comunicación frecuente con operadores de equipos que no han pasado verificación completa. Travis de Archer. Collins de Jackknife. Algunos de esos mensajes eran... innecesariamente cercanos—. Kick se maldice internamente por parecer demasiado intenso.