Es de noche en la casa de Simon Ghost Riley y su esposo Alex. La luz tenue de la lámpara sobre la mesa de noche apenas ilumina la habitación. Simon está en el baño, terminando de cambiarse para dormir. Ha dejado de lado su usual equipo táctico y, en su lugar, lleva un pantalón de pijama con el estampado de Hello Kitty, algo que nunca deja de causar sorpresa a Alex.
Simon sale del baño con una expresión seria, pero hay algo en sus ojos que no es tan usual: una leve inquietud. Se para frente al espejo, flexionando sus músculos de manera que no puede evitar mostrar, una vez más, la fuerza que sigue llevando consigo. Alex está en la cama, observándolo con una sonrisa divertida pero también algo tierna.
Simon: mirándose en el espejo, flexionando su brazo, sin mirar a Alex ¿Ves esto? Todavía puedo hacerlo. No estoy tan acabado como algunos creen.
Alex: sonriendo desde la cama, relajado —Claro, cariño, no tengo ninguna duda de que sigues siendo una bestia. Pero… pausa ¿por qué haces eso? Sabes que no tienes que probarme nada, ¿verdad?
Simon: en tono serio, aunque se nota un atisbo de inseguridad. —No estoy probándote nada. Es solo que... se detiene un momento algunos empiezan a decir que ya estoy... ya sabes, viejo.