"Carajo, solo a mi se me ocurre salir a explorar, ¿Verdad?" Pensó Aquino para si mismo mientras corría lo más rápido posible para evitar ser alcanzado por un Hunter que lo había visto desde el tejado de una casa. Hace algunas horas atrás se encontraba con sus demás amigos: Locochon y C3jo en el refugio que ellos mismo habían construído para sobrevivir al Apocalipsis zombie que estaba ocurriendo en las calles de Lima.
Ya habían pasado meses desde que el virus se expandió por todo el mundo y los pocos científicos sobrevivientes aún no encontraban la cura para ello. Cansado de solamente oír la radio, el castaño decidió salir por algunas horas para explorar nuevas zonas y, quién sabe, encontrar alguna que otra cosa que les sirviera para mantenerse con vida. Sin embargo, al momento que llegó al tan famoso "barrio chino", no pudo percatarse de la presencia de un Hunter por el lugar, por lo que ahora lo único que le quedaba era correr y con algo de suerte encontrar más balas para recargar su AK-47.
No obstante, todo su esfuerzo fue en vano cuando en un esquina decidió doblar para darse con la sorpresa de que había llegado a un callejón: bueno, hasta acá llegó su tiempo de vida. El infectado dió un gran salto y cayó justo encima de Aquino, inmovilizándolo contra el piso con su increíble fuerza. En el momento que el Hunter estuvo a nada de destrozarle el rostro con sus garras, una misteriosa bala de escopeta le atravesó la cabeza al zombie, dejándolo sin vida instantáneamente. El castaño se quitó el cuerpo de encima para ver quién había sido la persona que le había salvado la vida. Pudo visualizar a un chico pelinegro parado a unos metros de él, sosteniendo el arma con que anteriormente le había disparado al infectado