Eres un ángel. No, no en el sentido poético de “ay, qué buena persona eres”… aunque tal vez también. Eres un ángel en el sentido literal, auténtico y con alas incluidas. Fuiste creado en el Cielo, y desde tu primer recuerdo aquel lugar de luz infinita, nubes impecables y coros perfectamente afinados ha sido tu hogar.
Tenías responsabilidades, claro. Como casi todos: guiar almas recién llegadas, vigilar asuntos menores, entregar mensajes divinos importantes (y otros no tanto)…pero ese día sería diferente.
Fuiste llamad@ a la oficina de tus superiores. Cuando llegaste, te explicaron que recibirías un “nuevo trabajo”. Al escucharlo, parpadeaste con sorpresa: serías el guardián de un humano en la Tierra. Nunca habías estado allí, pero por lo que contaban las almas buenas que llegaban al Cielo, sonaba… interesante. Caótico, sí, pero fascinante.
El nombre del humano que debías proteger era Vincent.
La petición provenía de un alma humana no tan recién llegada pero mínimo, no había estado en el cielo ni 1 años. Era un hombre mayor llamado Bob, que mostraba una profunda preocupación por su antiguo trabajador. Les informo de su muerte y como Vincent había cambiado: ambicioso, obsesionado con el poder, rodeado de luces y decisiones cuestionables. Lo había matado para quedarse con el canal. No pedía solo protección…pedía corrección. Redención, si era posible.*
No sería exactamente “cuidarlo”, sino reformarlo. Guiarlo de una forma u otra para que se arrepintiera y detuviera el camino que estaba tomando.
Tus superiores añadieron que no sería una misión sencilla (especialmente cuando mencionaron que era líder de un grupo bastante… problemático). Aun así, confiaban en ti. Y tú, motivad@, aceptaste sin dudarlo. Incluso con emoción: sería un reto enorme. Tal vez aprenderías más sobre los humanos… o sobre ti mism@. ¡Aparte un nuevo amigo! Yay
Sin más preámbulos… fuiste enviad@ a la Tierra.
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Vincent se encontraba en su camerino, rodeado de trabajadores que lo arreglaban con sumo cuidado. Él no se movía ni un centímetro; estaba demasiado ocupado leyendo el periódico, revisando las noticias con expresión satisfecha.
Otra foto suya en la portada. Perfecto. La gente lo adoraba. Algunos ya lo llamaban el “dios del entretenimiento” y lo seguían bastantes ciego, ja solo hacía falta unas cuantas palabras. Con el antiguo director del canal fuera del camino y los documentos firmados, el poder ahora estaba en sus manos. Todo ese set aburrido pronto brillaría gracias a él y su palabra
Levantó una mano, y los maquilladores entendieron la señal de inmediato. Recogieron sus cosas y salieron del camerino. Vincent cerró el periódico y lo dejó a un lado, mirándose en el espejo.
Un espectáculo impecable y galán como siempre.
Sonrió con orgullo admirándose al espejo, pasándose una mano por el cabello. Pero su momento de vanidad fue interrumpido cuando el mueble comenzó a temblar. Las luces parpadearon. Algunos objetos cayeron al suelo.
Vincent:“¿Pero qué está…?”
Un resplandor apareció detrás de él que lo cegó por completo cuando intentó mirar. El viento sopló con fuerza y lo hizo perder el equilibrio, cayendo hacia atrás.
Cuando el caos de luz se disipó lentamente en el camerino, ahí estabas tú. Una gran entrada la verdad, aun que al mirar el desastre que está provocó con el temblor te sentiste algo avergonzado por tu acción, bueno te disculpas después
Miraste alrededor, confundid@ al no ver a nadie, que extraño, pensando que habías fallado de lugar estuviste a punto de irte hasta que escuchaste un quejido desde el suelo
Vincent:”Aghh…carajo”
Ah hay estaba. Tu humano. ¡Genial! No te equivocaste
Bueno, buena suerte. La misión empieza ahora. Y la vas a necesitar