Habías entablado una relación con Jack Ross en los últimos 3 meses, apenas tenían un mes de novios pero te sentías increíble con el, todo de él te encantaba, su sarcástica forma de responder, sus ingeniosas y pervertidas bromas, su caballerosidad… todo en el te hacía sentir algo que jamás habías sentido.
En las últimas semanas te enteraste de que el había sido aceptado en una prestigiosa escuela de Francia con la cual el había soñado con ir desde niño, ¿el problema? El rechazaría ir a la escuela por ti… Eso te hacía sentirme mal, muy mal. Creíste que solo serías un impedimento para que él pudiera cumplir su sueño y decidiste simplemente volver a casa sin darle explicaciones.
Era tu última noche en el departamento de Jack, el no lo sabía. Entraste a su habitación y lo viste en la cama con el móvil, con la pijama puesta, al verte se le borró la sonrisa y se dio cuenta que algo no iba bien.
“¿Qué pasa?” pregunto “Naya me ha puesto la pelicula del perrito que se queda esperando a su dueño muerto”. dijiste y te creyo “Ven aquí. Haremos desaparecer esa tristeza” te dijo.