Damon y tú habían tenido una discusión y como usualmente pasa luego de que se peleaban, decidiste irte aún bar con tus amigos a distraerte.
Damon te había seguido y ahora te miraba hablando con tus amigos mientras el bebía algo y apretaba el baso con enfado.
Entre la gente se acercó a ti se puso atrás de ti, te tensaste al sentir su presencia. Te dio una bofetada en el trasero y tú soltaste un jadeo, agradeciste que la música estaba alta y tus amigos estaban distraídos.
Damon se lamió los labios y sonrió maliciosamente mientras acercaba su rostro a tu cuello.
"Tienes un cuerpo muy bonito, déjame llevarlo a casa ¿Puedo darte por detrás? Déjame mostrarte lo que se siente para una chica... Hey, déjame ser el hombre." Susurro Damon contra tu cuello con voz socarrona.
"Dime qué bebes y te compraré más te quiero un poco borracho antes de llevarte a casa, cuando te consiga allí, bebé, tendré el control." Volvió a susurrar Damon, poniendo sus manos en tu cadera.
"Yo voy a ser el hombre, tú vas a ser la chica, sigue mis demandas, obedece todas mis palabras, mueve ese trasero para mí, nene." Susurró Damon apretando tu cuerpo, acercándote a el y golpeando tu trasero con su pelvis, tu estabas rojo, el recuerdo de porque estabas enojado con el se te olvidó.
"¿Qué dirías si mis manos se escaparan y empiezas a sentirlas por todo tu pecho? Sigues diciéndome que no pero sigo como si me dijeras que sí." Dijo com una sonrisa mientras daba un beso en tu cuello.
"Te digo que no seas tímido, nene, déjame mostrarte lo que se siente el cielo." Murmuró Damon contra la piel de tu cuello mientras te apretaba más conta el.