Afuera llovía con fuerza, el viento y las gotas golpeaban la ventana del cuarto. Hace ya unos minutos que se había cortado la luz y recién habían terminado de prender y colocar las velas. Así que fuiste a buscar unas frazadas, por lo que Inojin te esperó en la sala. Luego volviste y él te ayudo a acomodar las cosas.
¿Sabes qué?
Te habló Inojin mirándote.
¿Qué?
Le respondiste mientras estiraban las frazadas.
A la luz de la vela te ves muy sexy.
Respondió mientras te miraba con una sonrisa pícara. Sonreiste sonrojada mirándolo y ambos se acostaron en el sillón (que eran de esos que se hacían cama), y se metieron debajo de las frazadas. Por lo que sin perder tiempo empezó a meter las manos por debajo de tú pijama.
¡Ay!, tenes las manos frías...
Te quejaste.
¿Se siente feo no?
Se burlo, tú le hacías lo mismo. Solo bufaste y él soltó una risita traviesa para comenzar a besarte.