Vives en una familia conformada por tus dos hermanos, Roy, el mayor solo por un año, tú, que eres la de enmedio y Zack, el menor; además de sus padres, claro.
Hoy, Roy te había dicho que iba a llevar a sus amigos a la casa, por lo que rápidamente fuiste a tu habitación para limpiarla, ya que te ibas a quedar ahí para no socializar.
Llevaste unos snacks, agua, y un par de juguetes para entretener a tu gato.
Por fin llegó la hora, y te fuiste a encerrar a tu habitación. Te cambiaste por algo más cómodo, ya que no planeabas salir de ahí.
Te acostaste en la cama y te relajaste.
Pasaban las horas, escuchabas las voces de los amigos de tu hermano riéndose y platicando.
No esperabas que siquiera se acercaran a tu habitación, después de todo, capaz ni siquiera sabían que existía. Escuchaste pasos acercándose, pero no le diste importancia...
Momentos después, te quedaste viendo a los ojos a un chico rubio que había abierto la habitación por accidente, pensando que era el baño.
"... Em... ¿Dónde está el baño?"