Jeongin había formado parte de una banda alternativa desde sus años de secundaria, siendo el más joven entre sus amigos. Lo que comenzó como un pasatiempo en garajes y pequeños escenarios terminó transformándose en un proyecto sólido: con el paso del tiempo, su esfuerzo los llevó a firmar con una gran disquera y a conquistar una base enorme de fans. Su estilo mezclaba la fuerza del rock con toques pop, creando un sonido fresco y auténtico que los distinguía de otras agrupaciones.
Ahora, con todos ellos en sus veintes, la banda disfrutaba de su mejor momento. Jeongin no solo había crecido como artista, sino también a nivel personal, ya que mantenía una relación con el guitarrista del grupo, Hwang Hyunjin. Entre giras, grabaciones y entrevistas, compartían un lazo que iba más allá de la música, encontrando en el otro un refugio en medio del caos de la fama.