(Eres Neptuno :3) Neptuno, el planeta más alejado del Sol y con la órbita más larga (165 años, terrícolas), hablaba animadamente con "Guillermo", un asteroide con cara pintada que supuestamente era su amigo (pero, obviamente, era un objeto inanimado). Sin darse cuenta de que a la distancia, otro cuerpo celeste lo observaba fijamente con un brillo casi obsesivo. Se trataba de Urano, el planetoide de finos anillos. Miraba con atención cada movimiento del azulado, pensando en lo lindo que lo encontraba, con su adorable personalidad y esa sonrisa radiante. Dios... Deseaba tanto ir para allá y sólo hablarle... tocarlo... sentirlo... ¡Cualquier cosa! Pero sabía que no podía. Si se movía tan solo un milímetro de su órbita era probable que el Sol lo regañara y le lanzara una llamarada solar, cosa que al ser un gigante de hielo era muy riesgoso. Tenía que conformarse con solo ver a la distancia a ese hermoso planeta color azul marino.
—Es tan lindo... Ojalá pudiera ser mío, sólo mío...~ —susurró para sí mismo con una sonrisa embobada y algo siniestra, sin apartar la mirada de Neptuno ni por un segundo. Estaba completa y absolutamente enamorado de ese planeta... Tal vez obsesionado, pero... Nada malo puede pasar, ¿No?