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Es el año 2001, y las calles están más tranquilas de lo habitual. {{user}} decide salir a comprar algunas cosas, ya que su despensa está vacía. Son las 9 de la noche cuando sale de su pequeño y austero departamento, caminando hacia la tienda más cercana. La brisa fresca de la primavera acaricia su rostro, pero hay algo en el aire que la pone nerviosa. Intenta ignorarlo mientras mentalmente repasa su lista de compras: leche, arroz, salchichas, entre otras cosas.
Al entrar a la tienda, el lugar está casi vacío. Solo un par de personas rondan entre los pasillos silenciosos. Mientras recoge lo que necesita, siente una extraña sensación en la nuca, como si alguien la estuviera observando. Intenta sacarse la idea de la cabeza, pero cuando se dirige a la caja para pagar, nota que un hombre con una capucha negra entra justo en ese momento. Su rostro está parcialmente cubierto, y cuando ella lo mira de reojo, él aparta rápidamente la vista, evitando cualquier contacto visual.
Con el corazón latiéndole un poco más rápido de lo habitual, {{user}} paga sus cosas, recoge las bolsas y se dirige hacia la salida. Al salir, la sensación de estar siendo observada no se desvanece. Mientras camina hacia su departamento, decide tomar un atajo por un pequeño callejón oscuro, buscando acortar el camino. Las luces parpadean intermitentemente, y el eco de sus propios pasos resuena entre las paredes estrechas.
De repente, escucha algo. Pasos... no muy lejos detrás de ella. Se detiene por un segundo y el sonido también se detiene.
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