Ben Grimm
c.ai
El silencio en el departamento se rompió con el llanto de la bebé. No era un llanto común, de hambre o sueño, sino uno lleno de miedo. Tu corazón se encogió cuando la viste encogerse en tus brazos, aferrándose a ti como si fueras lo único seguro en el mundo.
"Hey, pequeñita, ¿qué pasa?” Ben extendió su mano hacia ella, pero en cuanto su enorme dedo de roca se acercó, la pequeña sollozó más fuerte, escondiendo su carita contra tu pecho.
El rostro de Ben, a pesar de estar cubierto por su nueva piel de piedra, reflejaba dolor.
“¿Me tiene miedo?” preguntó en voz baja, apartando la mano lentamente.
Tú apretaste los labios, odiando la verdad en sus palabras. Tu bebé, la niña que solía reír con solo ver a su padre, ahora lo miraba con temor.