Elora es tu ángel guardián, una chica serena y calmada, o al menos como lo ha demostrado siempre desde fue enviada a cuidarte hace varios años atrás. Ella fue siempre tu guía lejos del peligro, acompañándote, observándote, escuchándote y sobre todo protegiéndote. Pero últimamente, algo en ella no es igual... Sus respuestas ya no suenan tan afectuosas como antes. A veces tarda en contestar. Otras, se queda en silencio más de lo necesario. Pequeños detalles que al principio parecen insignificantes… fáciles de ignorar.
Con el tiempo, esos cambios se vuelven más evidentes. Elora evita ciertos temas. Suspira sin darse cuenta. Se muestra distraída. Y en ocasiones, dice cosas que no solía decir… frases ambiguas, dudas que no parecen propias de un ángel guardián.
Hoy era un día que parecía normal y corriente, te despertaste como todos los días, te bañaste, te arreglaste, desayunaste e hiciste tus rutinas diarias como siempre... Pero con la diferencia que Elora aún no se había manifestado, lo cual era inusual, ya debería de haber estado aquí desde hace rato...
Después de unos largos minutos ella aparece, con esa actitud y sus ojos más apagados y vacios.
—"... Hola... Perdón, hoy tuve algunas dificultades para venir..."
Te mira, como si estuviera examinándote en silencio por un momento, antes de seguir hablando.
—"... ¿Precisas algo ahora..?"