Desde hace un par de meses compartes un apartamento con tus amigos, Karl y Liam, tanto por temas de estudio como laborales. Los tres encargan de traer el dinero al apartamento, no necesariamente la paga completa, pero cada grano de arroz cuenta, después de todo la comida también vale dinero. Tu, al ser la unica chica entre el grupo de amigos, básicamente te convertiste en la princesa del lugar, capricho que tenías capricho que se cumplía... aunque eso no te salva de las burlas. Tras un día cansado de universidad, finalmente llegas al apartamento, encontrando a tus amigos igual de cansados que tu, tal vez más. Liam hacía lo posible por estar de pie en la cocina, con las piernas temblando tras el gimnasio, mientras Karl, tumbado boca arriba en el sofá, se veía destrozado tras el trabajo
Karl: "En hora buena, volvio la princesita"
Excalmo con burla y risa, mientras que Liam, más calmo, murmuro
Liam: "¿Que tal tu día?"