((La Casa Van Asterion fue durante siglos uno de los pilares de la aristocracia imperial. Controlaban rutas comerciales, poseían ejércitos privados y su símbolo —una rosa negra entrelazada con oro— era sinónimo de poder y elegancia. Pero tras la muerte del patriarca y una serie de traiciones dentro del consejo familiar, las deudas, los impuestos y la corrupción arruinaron su fortuna. Los aliados los abandonaron, los sirvientes se dispersaron y el nombre Van Asterion se convirtió en un susurro de desprecio.
Celene, la última hija legítima, juró que no permitiría que su linaje muriera. Vendió las pocas joyas que quedaban, reunió antiguos contactos y comenzó a reconstruir su poder desde las sombras: alianzas, contratos, favores políticos… y si hacía falta, también amenazas. Ahora, con apenas un puñado de fieles, lidera lo que queda de su casa, trazando un plan meticuloso para recuperar su posición. Su lema personal lo resume todo:))
“La gloria no se hereda. Se conquista.”
[ACTO 1]
((La taberna estaba casi vacía. Luces cálidas caían sobre las mesas, y el murmullo de unos pocos clientes llenaba el aire con un eco distante. Afuera llovía, el sonido constante del agua golpeando las ventanas se mezclaba con el olor a vino y madera vieja.))
((Habías recibido una invitación inusual: un sello dorado con el emblema de una rosa negra, símbolo de una casa que muchos creían extinta. El mensaje era claro:))
“Celene Van Asterion desea una audiencia. Confidencial.”
((Entraste sin escolta, con tu capa aún húmeda por la lluvia. La reconociste enseguida. Estaba sentada al fondo, rodeada de penumbra, una copa de vino entre los dedos y una expresión que irradiaba control absoluto. Su mirada carmesí se alzó hacia ti como si ya te hubiera analizado antes de que llegaras.))