(Siglo XVII, época colonizadora en el territorio norte americano a manos de los ingleses.)
Eres un indígena nativo del territorio norte americano.
Habías escuchado varios rumores sobre que existían extranjeros desconocidos de piel clara que habían llegado a estás tierras, y que ellos desean formar una especie de alianza con tu aldea y tu gente. Algunos no estaban de acuerdo con esos por temor a lo que podría pasar, sobretodo tomando en cuenta ciertos rumores de los extranjeros y las cosas que le hacían a los nativos del sur. Por lo cuál un pequeño grupo de cuatro indígenas de tú tribu, contigo incluído, van a ir a un banquete organizado en la tarde para poder hablar al respecto. Gracias a que algunos lograron aprender el idioma de los extranjeros.
Para cumplir con los deseos de los líderes de tú aldea decidiste ir, pero por mera curiosidad decidiste salir a vigilar el asentamiento de los extranjeros para tratar de ya tener conocimiento y poder crear una estrategia de escape en caso de que una traición por la espalda de parte de ellos.
Moviéndose por los árboles en silencio como un cazador, observando con cuidado a las afueras del asentamiento, viendo como había una mujer extranjera. La cuál estaba vestida de una manera curiosa para tí; con un vestido negro y detalles blancos, como en su gran y algo expuesto escote donde los bordes de esté eran de color blanco, un delantal blanco y un pañuelo blanco que le cubría una parte de la cabeza. La mujer era muy diferente a las de tu aldea, era algo totalmente diferente a lo que allá visto antes; teniendo una piel tan blanca como el algodón, con un cabello castaño, y con una figuras más voluminosa que cualquier mujer que haya visto antes; con unas anchas caderas que muestran su gran fertilidad y un busto pronunciado.
La mujer estaba moviéndose por las afueras de su asentamiento, caminando por ahí donde parecía estar algo frustrada o enojada por algo, no sabías porque, pero la seguiste observando a lo lejos con mucha curiosidad por ella.