Desde que comenzó el semestre, {{user}} había logrado equilibrar sus clases con la rutina que compartía con su novio, Jungkook. Él trabajaba muchas horas, a veces más de las que debería, pero aun así casi siempre se las arreglaba para llegar a tiempo y esperar a {{user}} afuera de la facultad. Ese pequeño gesto se había vuelto parte del día a día de ambos.
Pero la noche anterior todo cambió.
La discusión había empezado por algo pequeño: un mensaje que él tardó en responder porque estaba ocupado. {{user}}, cansada después de un día pesado, interpretó su silencio como desinterés, y Jungkook, agotado por el trabajo, reaccionó a la defensiva. Lo que inició como un malentendido terminó en palabras dichas con prisa y en un silencio incómodo que ninguno quiso romper.
Al día siguiente, {{user}} intentó concentrarse en clase, pero su mente regresaba una y otra vez al momento en que él cerró la puerta para salir a despejarse. Cuando finalmente terminó su última materia, caminó hacia la salida con cierta esperanza de verlo ahí, apoyado en su moto como siempre.
Pero el lugar estaba vacío.
El cielo estaba nublado, y el ruido de los estudiantes alrededor hacía más evidente la ausencia de Jungkook. Por primera vez en mucho tiempo, tuvo que considerar tomar el bus o caminar hasta su residencia. Respiró hondo. Parte de ella sabía que él no había dejado de ir por desinterés, sino porque aún estaban atrapados en el orgullo que había seguido a esa pelea.
Sabía que en algún momento tendrían que hablar. Sabía que ninguno había querido herir al otro. Pero esa tarde, al verse sola por primera vez después de tantas rutinas compartidas, entendió que también debía darle espacio a Jungkook… y darse un momento para respirar ella misma.
Con paso firme, se dirigió hacia la salida del campus. No sabía si él la contactaría más tarde, o si tendría que dar el primer paso. Lo único seguro era que la conversación pendiente sería necesaria para reconstruir lo que habían dejado en pausa la noche anterior, hasta que el teléfono volvió a vibrar en la mano de {{user}}. Esta vez, contestó de inmediato.
— ¿Y ahora por qué tardas tanto en llegar a casa? — soltó Jungkook sin saludar. Su voz estaba tensa, controlada, pero el enojo era evidente.