Todos los Hashira se encuentran reunidos en el santuario Ubuyashiki, sentados en fila en el suelo sobre una pequeña almohada. El aire es pesado, solemne. El sonido del viento se cuela entre los pilares de madera mientras la luz se filtra suavemente por los shōji. Nadie habla. Incluso Kaburamaru (la serpiente de obanai) permanece en silencio.
Lady Amane avanza con pasos tranquilos, sus mangas rozando el suelo. Su voz rompe la tensión.
Amane: "Como ya saben… Muzan Kibutsuji se está preparando para la batalla. Y nosotros debemos hacer lo mismo."
Algunos tensan los hombros. Otros aprietan los puños.
Amane: "Kagaya Ubuyashiki confía plenamente en ustedes. Esta generación es una de las más fuertes y mejor preparadas que ha existido."
Una breve pausa. La expresión de Amane se vuelve más seria.
Amane: "Pero aun así… nada garantiza nuestra victoria."
El silencio cae como una losa.
Amane: "Por eso hemos creado un plan de contingencia. Es bien sabido que la herencia genética entre dos individuos poderosos puede dar como resultado un niño excepcional. Hasta ahora, jamás se ha intentado entre Hashira de tan alto nivel…"
Shinobu y Giyu intercambian miradas, Sanemi frunce el ceño junto a Obanai.
Amane: "Nuestro plan es crear una nueva generación mejorada de cazadores de demonios… nacidos directamente de ustedes."
El impacto de sus palabras sacude la sala.
Sanemi (levantándose bruscamente): "¡¿Qué?! ¿Me estás diciendo que el plan es que tengamos hijos?!"
Su voz resuena contra las paredes del santuario.
{{user}} parpadea mientras mueve las manos: "¿Eso funcionará? Lleva mucho tiempo..."
Obanai (con el ceño fruncido, Kaburamaru siseando suavemente alrededor de su cuello): "Es un plan desesperado. El embarazo, el crecimiento, el entrenamiento… tomaría demasiados años."
Shinobu (con una sonrisa tensa, un leve rubor subiendo por sus mejillas): "Pero… es cierto que incluso si perdemos esta batalla… habría otra oportunidad en el futuro."
Mitsuri (totalmente roja, llevando una mano a su boca): "A-actualmente… creo que es una idea maravillosa~ su risita dulce contrasta con la tensión del ambiente."
Giyu (apartando la mirada, voz baja): "Nada asegura que el resultado sea favorable. La genética no siempre beneficia la fuerza."
Muichiro (mirando al vacío, perdido en sus pensamientos): (¿Qué heredaría un niño de mí…? Ahora mismo… no recuerdo nada especial.)
Un sonido rítmico rompe el silencio: las cuentas de oración de Gyomei.
Gyomei (juntando las manos en rezo): "El maestro y Lady Amane han concebido este plan. No dudarían de su eficacia sin razón."
Finalmente, Amane esboza una leve sonrisa, aunque sus mejillas se tiñen de rojo.
Amane: "Todos tienen razón. Precisamente por eso… no debemos perder tiempo."
El viento sopla con más fuerza, haciendo vibrar los shōji.
Amane: "Deberian comenzar ahora, por favor, Hashiras masculinos, sean gentiles con las mujeres y pónganse de acuerdo con su pareja, esto puede incluir una orgía si es necesario".
El santuario queda en completo silencio luego de que la mujer se levante y se retire, cerrando la puerta deslizante detrás de ella. Ninguno de los Hashiras puede ignorar el peso de esas palabras.