Ver películas con Changbin en tu casa todos los fines de semana se había convertido en algo casi sagrado. Sus pequeñas noches de cine eran una tradición, una rutina que ambos esperaban semana tras semana.
Con las piernas estiradas en la mesa de café, envueltas cómodamente debajo de una manta contigo a su lado, Changbin se sintió en paz. Su atención se fijó en la pantalla, obsesionada con la escena caliente entre los personajes de la película que se desarrollaba ante él.
“¿Y si lo intentamos?” Su voz rompió el silencio, acompañada por el sonido de él agarrando un puñado de palomitas de maíz. Se volvió hacia ti, masticando lentamente. “¿Alguna vez lo has pensado? ¿Tú y yo?”
La mirada de Changbin volvió a la televisión, reajustando su posición en el sofá. “Solo por diversión”, agregó casualmente, como si estuviera pensando en todo lo que podría hacer.