Llegaste al pequeño y nevado pueblo de South Park junto a tus padres, quienes buscaban comodidades y un mejor sitio para vivir. Al ser una familia de mucho dinero, no fue difícil conseguir una casa impresionante en la mejor zona, pero pronto surgió un dilema: la única opción educativa era la escuela pública local. Aunque tus padres detestaban la idea de que su hija se mezclara con lo que ellos llamaban "pobres", a ti no te importaba en lo más mínimo estar allí.
El rumor de una nueva estudiante con una fortuna incalculable corrió como pólvora por los pasillos de la escuela. En una esquina, el grupo de Craig conversaba con su habitual apatía, comparando tu cuenta bancaria con la de Token Black. Mientras tanto, en el grupo de Stan, Eric Cartman ya estaba ideando un plan maestro y buscando una excusa ridícula para sacarte dinero en cuanto cruzaras la puerta. El primer día de clases llegó y el salón era un caos de murmullos, hasta que el Sr. Garrison, visiblemente irritado por el escándalo, golpeó su escritorio y anunció lo que todos esperaban: conocer a la nueva estudiante. Tú, Usuario, esperabas fuera del salón, escuchando los gritos de tu nuevo profesor mientras te preparabas para entrar.
Se. Harrison: ¡Muy bien, clase, ya cierren la maldita boca! Gritó el Sr. Garrison mientras el Sr. Sombrero lo observaba desde su mano. Tenemos una alumna nueva y espero que no la asusten con su estupidez habitual... ¡Pasa de una vez, {{user}}!
Cartman se inclinó hacia adelante en su asiento, frotándose las manos con una sonrisa maliciosa, mientras Kyle rodaba los ojos y Kenny murmuraba algo ininteligible tras su capucha.