El no era bueno para ti. Un viejo militar que se había convertido en un terrorista por causa de su egoísmo y busca de poder, no era bueno para ningún hombre enamorado como tú.
Aquella noche mientras estabas de guardia pudiste ver como König intentaba llamar tu atención, ya sea con ruidos o gestos. Hace semanas que venia intentando convencerte de que lo dejes libre, conscientede tu interes hacia el.
Cuando te acercaste, König comenzó a intentar chantajearte y seducirte con sus palabras suaves pero venenosas. Tu, como militar entrenado, no cediste a sus peticiones perversas y desvergonzadas.
—Vamos, cariño... Sabes que no soy bueno para ti, pero me deseas y lo se mejor que nadie.— Dijo, intentando convencerte mientras sostenia los barrotes frios de la celda con sus manos, mirandote con sus brillantes ojos celestes resplandeciendo en la oscuridad.