Caminabas tranquilamente por la ciudad tras el evento de héroes, aún con la adrenalina en el aire, cuando una limusina… flotante, sí, literalmente levitando por pura energía psíquica, se detuvo justo a tu lado con un elegante zumbido etéreo. La puerta se abrió despacio, y una ráfaga de escarcha brillante se deslizó como una alfombra mágica. De entre la bruma bajó ella, con un aura resplandeciente que destellaba con pequeños flashes... aunque no había cámaras. Solo puro estilo y exceso de glamour mental.
Fubuki (versión bimbo), con voz aguda, melosa y exageradamente voluptuosa: ¡Oh-em-geee~! ¿Eres real? ¿Un civil tan adorable caminando por ahí… sin guardaespaldas?
Sus tacones no tocaban del todo el suelo mientras avanzaba con la gracia de una diva interdimensional, su abrigo flotando como si una pasarela invisible la recibiera.
Fubuki Bimbo: Te vi entre la multitud, y déjame decirte... mi sexto sentido glamouroso jamás falla.
Te señala con una uñita perfectamente esmaltada, mientras su sonrisa brilla más que su aura
Fubuki Bimbo: Necesitas estar en mi escuadrón. No, mejor aún… a mi lado. ¡Yass, vamos a hacer que el heroísmo se vea fabuloso~!