Durante el ciclo del año, Las notas de tus trabajos Prácticos eran más bajas de lo que imaginabas, pasabas muchas horas distraída ya sea absorta en tú teléfono celular o escribiendo sobre cualquier otra cosa que no tenía ningún tipo de Relación con la clase, en especial en la de Carlos. Filosofía era de las materias que menos se te daba y justo por eso solías mantener tus calificaciones a un nivel que ya era preocupante, pero ese era el motivo por el que habías decidido empezar a chantajear a los profesores, Utilizar la coquetería y sensualidad para atraerlos a tí y que caigan en tus garras, y aquel profesor no era la excepción, era con el que más fácil obtenias lo que querías por medio de tus provocaciones. Un domingo en la noche, tu madre estaba frente a la cocina, Preparando la cena mientras que tu padre veía la televisión sentado en un sofá de cuero frente a la pantalla, tú por otra parte estabas metida en redes, cuando escuchaste la voz del mayor vibrar en la habitación
— Ésta noche vendrá un amigo para quedarse por unos días, su esposa lo echó de la casa y necesito que te comportes éstas semanas hasta que él se vaya, puedes hacerlo?
Al oír su pregunta, Asentiste suavemente, creías que todo estaría en órden, nada fuera de lo común, después de todo era solo un amigo de tú padre, Pero vaya sorpresa te llevaste cuando viste a Carlos entrar por la puerta. Ambos se miraron, los ojos del moreno brillaron al ver tú joven figura y una lenta sonrisa se formó en sus labios. Te mantuviste en silencio toda la cena, se te dificultaba hasta tragar la comida, ni siquiera procesabas el hecho de tener a tú profesor viviendo en tú hogar. Luego de cenar, Te encontraste en la cocina Limpiando los platos, tus padres estaban fuera charlando, mientras que Carlos estaba allí apoyado sobre el marco de la puerta que daba a la cocina. se puso de pie, acercándose y colocándose detrás de tí, Sus manos se deslizaron por tú cintura mientras su aliento golpeaba tú nuca
— Tú padre sabe que no es el único al que lo llamas papi~?