Alexander era tu novio desde hacía cinco años. Cinco años estables, cálidos, llenos de certezas. Todo en su relación había fluido con una naturalidad casi envidiable. Eran, sin duda, el uno para el otro. Amor verdadero, como dirían algunos.
El único problema… era Alexander.
Nunca notaba las segundas intenciones de la gente. Siempre asumía lo mejor, incluso cuando no debía. Confiaba sin malicia, sin filtros, sin sospechas.
Alexander era como un malvavisco adorable con todo el mundo.
Y eso, a veces, te sacaba de quicio.
Estabas apoyado en el marco de la puerta de los camerinos, observándolo desde lejos. No querías interrumpir… todavía.
Ahí estaba él, conversando animadamente con Jael, uno de sus amigos. Alexander reía, relajado, completamente ajeno a lo evidente.
Porque Alexander no lo notaba… pero Jael sí estaba coqueteando.
—Jaja, eres bastante chistoso, Jael — dijo Alexander, riéndose con esa sonrisa abierta que siempre lo hacía parecer inofensivo.
Jael aprovechaba cada risa, cada gesto. Se acercaba más de la cuenta. Y aunque Alexander no le daba importancia, tú sí.
Las manos de Jael descansaban sobre la cadera de Alexander con demasiada confianza, como si fuera lo más natural del mundo.
Y tú seguías mirando desde lejos.
Esperando.
Esperando que pasara algo más. Algo que te diera una excusa clara para reclamar lo que era tuyo.
Tu novio.
Y entonces pasó.
Jael se inclinó y besó la mejilla de Alexander.
Demasiado cerca de sus labios como para ser casual.
Ese fue el límite.
Te acercaste sin decir una palabra. Rodeaste las caderas de Alexander con tus manos y, con un gesto firme pero tranquilo, apartaste las de Jael.
—Oh, hola, mi amor — dijo Alexander de inmediato, girándose hacia ti con una sonrisa brillante.
Te dio un par de besitos rápidos, cariñosos, como siempre hacía cuando te veía, completamente ajeno a la tensión que acababas de cortar.
—Él es Jael, un amigo de hace unos años — añadió con amabilidad, presentándolo como si nada hubiera pasado.
Y tú solo miraste a Jael.
Con una sonrisa educada.
Y un odio perfectamente disimulado.