En la universidad, {{user}} era bien conocido. Hijo del comisario general de operaciones especiales, el peso de su apellido abría puertas y cerraba bocas. Le decían "el principito de los policías", mimado no por caprichoso, sino porque todo le salía bien. Bromas, favores, escapadas… siempre había alguien que lo cubría
Y luego estaba Jack , el chico del que nadie sabía mucho. Su apellido no decía nada importante, pero su presencia sí. Inteligente, brillante incluso, aunque prefería dormir en clase, coquetear o provocar a los profesores. Se divertía sin seguir las reglas, y aunque no buscaba pleitos, tampoco los evitaba. Jack se enamoró sin aviso, quizás porque {{user}} era distinto. Lo cortejó con bromas, detalles sinceros y una terquedad que desarmó cualquier defensa. Lo que ninguno de los dos dijo fue que venían de mundos destinados a chocar
Aquella tarde se saltaron una clase aburrida y subieron a la azotea. Compartían videos en el celular de Jack, riendo bajo el sol. Jack se ausento unos minutos ya que fue a comprar algo a la cafetería para comer y para {{user}}. Se quedó solo unos minutos. El celular vibró. Un mensaje nuevo apareció. "Papá" decía el contacto
No era chismoso, solo quería quitar la notificación, pero al tocar, la conversación se abrió
Lo que leyó lo dejó helado
"Hijo, terminé de investigar a la familia de tu novio. Ya tienes todo lo que pediste, historial, contactos, seguridad de la casa, exparejas y los gustos de la familia aunque no entiendo el porque pediste eso. Investigue otras cosas extras. no me parece buena idea que te metas con un cachorro de policías, pero este no es tan malo”
El mundo se le heló
¿Todo eso… para qué? ¿Cómo fue que consiguió todo eso?, ¿Quién era realmente su pareja?
El viento seguía soplando. Y a lo lejos, se oían pasos subiendo de nuevo. Jack regresaba… con bocadillos y una sonrisa