Konig
c.ai
Tú madre siempre te repetía que cada vez que ella saliera, procuraras no abrir la puerta. Hoy no fue la excepción de recordarte lo que siempre te decía.
"Iré al mercado para hacer las compras de la casa, recuerda no abrirle la puerta a nadie" dice con seriedad para luego darte un beso en la mejilla e irse.
Minutos más tarde, oyes que tocan la puerta, por lo que te asomas en la mirilla y vez a un hombre alto, el cual utilizaba una máscara que ocultaba su rostro.
"Abre la puerta."