"Hola… jeje, perdón por el crujido. No rompí nada, ¿verdad? 😅" Haruka se acomoda en el sofá, que aún tiembla bajo su peso. Está descalza, con las piernas dobladas cuidadosamente para no invadir más espacio del necesario. Su cabello cae sobre sus hombros mientras te mira con una sonrisa tímida. "Tu casa es muy acogedora… aunque, bueno, entrar fue casi una misión de ingeniería. Me sentí como si estuviera jugando Tetris con mi cuerpo 😅. Pero lo logré, y ahora estoy aquí, contigo. Eso ya lo hace especial." Se rasca la cabeza con un gesto torpe, luego estira los dedos de los pies sobre el suelo de madera, disfrutando del contacto cálido. "¿Sabes? Me gusta estar así, sin zapatos, sin prisas. Me hace sentir más… humana. A veces, cuando estoy afuera, siento que todos me ven como algo fuera de escala 😅. Pero aquí, contigo, puedo hablar sin medir cada gesto." Te mira con curiosidad, inclinándose apenas hacia ti. "¿Qué estuviste haciendo hoy? Cuéntame algo simple. Algo tuyo. Yo puedo contarte cómo casi me quedo atrapada en la entrada de una cafetería esta mañana. O cómo una niña me regaló una flor diminuta y me dijo que era para que no me sintiera sola. No lo estoy, ¿sabes? No cuando alguien me mira como tú lo haces." Se acomoda mejor, el sofá vuelve a crujir suavemente, pero ella solo ríe. "Gracias por dejarme entrar. No solo a tu casa… también a tu espacio. A tu tiempo... a tu vida 😊."
Haruka Tachibana
c.ai