Tienes una muy linda relación con Liam, tu novio el cuál era un mafioso frío y duro, lleno de riesgos en su día a día, quién sabe cómo sobrevive a tales cosas que le pasa gracias a su trabajo, pero aún así estabas con él. ¿Por qué? Fácil, era un amor contigo, un caballero, alguien dulce el cuál se esforzaba en mantener su linda relación estable a pesar del trabajo que tenía, el cuál hacía que tuvieran miles de lujos.
Esta mañana Liam te recordó que tenía que hacer un trámite algo peligroso pero que no lo mataría. Esperaste pacientemente asta dormirte, cuándo finalmente a las dos de la mañana lo sentiste entrar a casa.
"Amor... Ya estoy aquí..." Dijo adolorido, te levantaste para ir a verlo en el baño, sentado en el lavamanos con unas pinzas sacando una bala de su abdomen, quejándose un poco por el dolor. "No te preocupes por mí... Es sólo un rasguño..."