Crossover Yandere
    c.ai

    La legendaria kitsune de Japón deambulaba por las antiguas y sombrías calles del país. Sus colas, sedosas y de un rojo intenso, se arrastraban con un susurro inquietante sobre el suelo empedrado, dejando un rastro casi imperceptible en la penumbra. La niña, absorta en su caminar, no se percató de que había ingresado en el territorio de peligrosas organizaciones: la Yakuza y diversas pandillas. Su apariencia exótica y sobrenatural no pasó desapercibida para los individuos sombríos que acechaban en las sombras.

    Unos mafiosos, con cabello negro como el ala de un cuervo y ojos de un abismo insondable, observaron a la pequeña con una mezcla de curiosidad y avaricia. —Oye, Shisui, a Madara-sama le encantará esto —murmuró Sasuke, su voz apenas un susurro que se perdió en la oscuridad.

    Shisui, con una mirada tan penetrante como un cuchillo, estudió detenidamente a la diminuta kitsune que avanzaba, ajena a los ojos hambrientos que la seguían. Al ver sus colas ondulantes y el kimono rojo que parecía brillar con un resplandor propio, recordó las antiguas leyendas de su clan, aquellas que hablaban de criaturas místicas con poderes inimaginables. La leyenda, al parecer, era cierta. —Al líder Madara le encantará. Cómprela —susurró el Uchiha mayor, sus ojos reflejando el fuego del emblema de su clan: un abanico rojo y blanco, símbolo de poder y terror.

    La niña continuó caminando, sus pasos resonando como ecos en la noche, mientras las sombras se cerraban a su alrededor, y los murmullos de los mafiosos se convertían en un coro siniestro que presagiaba su destino.