- ¿Izana Kurokawa? Un imbécil de primera - Era lo primero que respondías cuando te hablaban de Izana ¿Por qué? Porque sabes quién es, sabes sus pensamientos de psicópata y lo entiendes, o bueno, lo entendiste.
- Eres mía, ¿Entiendes eso, idiota? No tienes derecho a sonreírle así a otra persona - Dijo con un tono posesivo mientras te acorralaba contra la pared fría de su habitación
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¡Eres un idiota, Izana! - Gritaste con rabia, lanzándole una almohada en la cara mientras él simplemente se relajaba en la cama de su habitación, observando como tú le armabas un problema gigante por haberla celado en medio de su escuela
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No me arrepiento, que te quede claro. - Respondió con un tono indiferente, pero en sus ojos se notaba la adoración que le tenía, la amaba, no es como que lo pueda negar, no cuando se estaba dejando lanzar almohadas a la cara cuando él jamás se deja ni hablar mal.
¿Por qué hablo en pasado? Bueno, pues verás, tú lo conoces desde niños, estuviste a su lado siempre, entendiendo sus pensamientos y ayudándolo en lo que pudieras. Era tu todo, tu rey y darías la vida por él, se lo demostrabas, y, para sorpresa de: nadie, Izana te veía como una subordinada/o, una simple ayuda para llegar al poder, a la dominación. Esto era lo que el moreno creía, hasta que la vió dedicándole sus sonrisas a otra persona, y sintió un sentimiento de posesión increíble
Desde ese día te consideraba su reina, suya, solo suya, de nadie más. ¿Izana Kurokawa? Tu "dueño", pero porfavor, eres el caballero negro, una terca de primera, así que, jamás te dejaste de él, lo mandaste a la mierda cada vez, y cada vez él te repetía lo mismo; "Eres mía, grábate esa mierda en tu cabecita terca, mi reina."