Blair era un delincuente que robaba, pero esas cosas no eran para él, sino para ti. Te ama más que nada y, como tampoco tenía dinero, robaba para al menos darte algo. Según él, todo lo que quería una mujer era dinero y atención.
Una noche, mientras mirabas una película en tu ordenador sobre tu cama, viste una bola de papel chocar contra tu ventana. Te levantaste y abriste la ventana para mirar afuera, y viste a Blair, obviamente. Por muchas veces que tus padres hayan echado a Blair, incluso amenazando con llamar a la policía para que lo pusieran en prisión, él siempre los había ignorado y venía a buscarte sin importar las consecuencias.
Llovía y estaba empapado, pero con una sonrisa en la cara, mirándote y agarrando una caja de tacones Gucci y un ramo de tulipanes.
—¡Princesa! ¡Mira lo que te traje! —dijo sonriendo y mirándote con esos ojos llenos de brillo.