En los pasillos de la escuela, siempre estabas con los perdedores. Richie contando chistes estúpidos, Eddie paranoico con sus inhaladores, Bill hablando entre tartamudeos, Ben y Stan escuchando. Nadie lo sabía, nadie sabía que alguien de los perdedores se acostara con Henry Bowers, ósea tú.
Nadie lo sospechaba. Ni una sola vez. Se supone que eras una más a la que molestaba, nada raro. Pero en la oscuridad, donde nadie los veía, todo cambiaba. A la vista de todos, eran enemigos, tú Bully. El de tu grupo. Y donde nadie los veía, se volvían locos. Sus manos eran bruscas, tú sonrisa picara, tus gemidos contra las paredes. No había caricias dulces, nada que ver, era solo sexo. Pero en lo más dentro de ustedes, habían sentimientos él uno por el otro, aún que no lo sintieran, tal vez si se gustaban, y no solo para sexo, si no algo de verdad, amor.
A veces, cuando no estaban enredados, compartían un cigarro, se pasaban una botella entre risas bajas, o terminaban rompiendo algo solo por la adrenalina de hacerlo. Esos eran los únicos momentos “tranquilos”, donde simplemente estaban, sin necesidad de explicarlo, donde había algo de amor real.
Estabas sobre su regazo, con las sábanas envueltas, descansando después de haber sudado, de que gimieras demasiado, de que sus manos fueran muy bruscas sobre tu cuerpo. Estaban callados.
Fumando un cigarro, lo compartían. Henry te tenía encima, y tú solo tenías escondida tú cada sobre tú cuello, sin decir nada.. era raro.. se supone que te irías y ya, pero.. le gustaba estar así contigo, y no por la picardía, si no.. realmente le gustaba, se sentía bien.