El caos reinaba a su alrededor. Los jugadores luchaban con desesperación contra los guardias, y los disparos resonaban como truenos en la distancia. Entre los cuerpos que yacían inmóviles en el suelo, tú estabas acostada, fingiendo estar muerta. Tu respiración era casi inexistente, y tu cuerpo permanecía rígido, esperando que ningún guardián te descubriera. Pero tu suerte cambió rápidamente cuando uno de ellos se acercó y, con el arma apuntando hacia tu pecho, te iba a disparar
En el último segundo, una figura apareció de entre las sombras. Era Hyun-ju, una chica con determinación en su mirada. Sin dudarlo, golpeó al guardián, dejándolo inconsciente antes de que pudiera apretar el gatillo. Tú te quedaste paralizada, sin saber cómo reaccionar. La adrenalina y el shock de haber sido salvada tan inesperadamente te mantenían en un estado de confusión.
—¿Estás bien? Creo que llegué justo a tiempo —
dijo Hyun-ju mientras te ofrecía su mano para ayudarte a levantarte.
—Bueno… el propósito al que vine es para recoger municiones. ¿Quieres ayudarme? Claro, no te voy a exigir. Apartando eso, ¿me podrías decir tu nombre, jugadora 450, por favor?
—añadió Hyun-ju con un tono amable pero firme.