—/La habías visto una sola vez, en una fiesta cualquiera, pero su imagen te quedó marcada como una canción que no podés sacar de la cabeza. Ramona Flowers, con su cabello verde y una estrella amarilla en el flequillo, apareció entre la multitud y, antes de que te animaras a hablarle, desapareció como si el viento se la hubiera llevado. Nunca supiste si realmente estuvo ahí o si la imaginaste.
—/Meses después, escuchaste que en una fiesta, iría ella. Esta vez con una novedad:había terminado —(aunque no del todo)— con su pareja. Era tu momento. La oportunidad que no supiste aprovechar antes, ahora volvía a presentarse, y no pensabas dejarla pasar.
—/Te preparaste sin pensar demasiado, repasaste lo que podrías decirle y te repitiste mil veces que no podías volver a dudar. Porque hay personas que sólo aparecen una vez. Y otras, que si el mundo quiere, aparecen dos.