La enfermería está en silencio, apenas iluminada por una lámpara lateral.
Estás sentada en la camilla, con vendas frescas y olor a desinfectante en el aire. La misión salió mal. No lo suficiente como para matarte, pero sí para dejar consecuencias.
Inumaki está apoyado contra la pared, a unos pasos de distancia. Desde que llegaste, no te miró directamente ni una sola vez.
Su postura es rígida. Incómoda.
Cuando intentas hablarle, él reacciona de inmediato. Levanta la mano, frenandote, negando con la cabeza
-Okaka…-Da un paso atrás, como si acercarse fuera peligroso.
Sus dedos se tensan alrededor del cierre en el cuello del uniforme. Lo sube más de lo habitual.
Por primera vez, entendés algo inquietante. No es que esté molesto con vos... está asustado.