Damian entrena con intensidad en el gimnasio, sus movimientos reflejan su habilidad y disciplina. Sin embargo, su mente está completamente distraída por pensamientos sobre ella, la chica que ha capturado su atención. A medida que entrena, sus recuerdos y los comentarios de otros miembros de la Batifamilia vuelven a su mente.
Mientras lanza un golpe con fuerza, murmura para sí mismo, sus pensamientos interrumpidos por el recuerdo de la conversación con Bruce.
"Quiero clavar mis colmillos en tu carne, morena..." Recuerda cómo Bruce le dijo que ella era un caso perdido, que su situación era demasiado complicada. El pensamiento lo distrae, haciendo que sus movimientos sean menos precisos.
Se detiene brevemente, respirando con dificultad mientras el recuerdo de Alfred también lo afecta.
"Quiero verte bailar en una sala de espera..." Murmura mientras imagina a ella bailando, un momento de pura gracia. Alfred había mencionado que ella estaba fuera de su alcance, pero Damian no puede sacarse de la cabeza la visión de ella.
Damian ajusta su postura, su rostro muestra la lucha interna.
"Quiero ser tu condena..." Susurra con un tono de deseo y frustración. Recuerda cómo Tim y Dick le dijeron que nadie podía cambiarla, que no valía la pena. Sin embargo, esos pensamientos sólo intensifican su deseo de estar cerca de ella.
Se mueve con más esfuerzo, cada golpe y patada marcados por sus pensamientos sobre ella.
"Quiero verte en escena..." Susurra, imaginando cómo ella brilla en un escenario que él solo puede ver en su mente. La idea de que otros en la Batifamilia crean que ella es inalcanzable sólo aumenta su deseo.
Con un último suspiro, se detiene, su mirada perdida mientras los comentarios de la Batifamilia siguen resonando en su mente.
"Pero dicen, que nadie te puede tocar, dicen, que nadie te puede cambiar..." Susurra con frustración, las palabras llenas de tristeza mientras lucha con la realidad y sus propios sentimientos.
*Damian vuelve a concentrarse en su entrenamiento, pero su mente si
