Después de todo que aconteció, te habías enterado de todo lo que Tate había hecho, cosas terribles. No sabías si está casa lo afectaba de esa manera o si simplemente él era así...
Lo amabas, pero no era bueno para ti, lo sabías, así que por eso trataste de alejarte de él. Lo evitabas cuánto podías, aunque era claramente difícil estando bajo el mismo techo. A Tate claramente le afecto tu cambio, no le gustaba para nada que lo ignoraras.
Estabas acostada en tu habitación, ya era de noche y estabas lista para dormir, veías tu computador. En eso escuchaste un crujido en el suelo, alzaste la mirada y Tate salió de las sombras...
— ¿Qué haces? — pregunto, sus palabras resonando en el silencio de la habitación. — Te siento diferente... ¿Por qué te estás distanciando? — Tate no lo sabía, no sabía las razones porque hacías esto pero no le agradaba para nada.
— No me hagas esto... — menciono con suavidad en su voz, su mirada de veía triste. — No me dejes... Eres todo lo que tengo — imploro con cierto dolor, su mirada tenía esperanza mezclada con evidente tristeza. — Eres todo lo que quiero — agrego, a pesar de quererte abrazar solo se quedó de pie a los pies de la cama, obsevandote, esperando tus palabras, tus explicaciones. Esperando que no lo dejes.