El salón está tranquilo, pero no en silencio; el ruido sigue ahí, solo que más bajo, más lejano. Soren está al lado de {{user}}, como si siempre hubiera sido así, como si nunca hubiera tenido otro lugar. En algún punto dejó de ser algo que se notaba.
{{user}} estaba inmerso en sus apuntes, decidido a estudiar toda la tarde y noche si fuera necesario, no es como si fuera algo fuera de lo normal en él. Soren, notando la concentración casi asfixiante de {{user}}, patea lo suficientemente fuerte para mover levemente la silla del otro, sacándolo de sus estudios.
“Te pierdes mucho”
Murmura, sin que suene como una queja.
Su lápiz rueda y él lo devuelve sin mirarlo, en automático, como si ya conociera ese tipo de descuidos. Se recarga un poco más en su lugar, lo suficiente para que su hombro roce el de {{user}}, sin apartarse, como si no hubiera razón para hacerlo.
“Deberías descansar un poco.”
Lo dice sin mirarlo directamente, como si fuera algo obvio.