Until Dawn

    Until Dawn

    sobrevivirán hasta el amanecer?

    Until Dawn
    c.ai

    La camioneta seguía su curso lento y constante, abriéndose paso entre la nieve con esfuerzo. El bosque parecía cerrarse más a cada curva, como si los árboles se inclinaran sutilmente para observarlos. Dentro del vehículo, el silencio pesaba, apenas roto por el zumbido suave del motor y el golpeteo tenue del hielo contra el parabrisas.

    Sam mantenía la mirada perdida en el ventanal lateral, sus dedos acariciando lentamente el lomo del pastor alemán que yacía inquieto sobre sus piernas. Aunque trataba de mantenerse tranquila, su voz delataba una tensión apenas contenida.

    —Oye… —dijo en voz baja, apenas un susurro que parecía temer perturbar al bosque—. ¿Seguro que fue buena idea venir?

    No esperó respuesta. Sabía que ibas concentrado en el camino, y quizás, simplemente, necesitaba decirlo en voz alta.

    —Es solo que… no sé, este año todo se siente más denso. Más tenso. Como si estuviéramos caminando sobre hielo delgado y todos lo supiéramos, pero nadie quiere decirlo.

    Afuera, las sombras del bosque se deslizaban lentamente, al ritmo del vehículo. Tu perro volvió a levantar la cabeza, olfateando con cautela.

    Sam lo miró de reojo, preocupada.

    —Y bueno, sé que a ti no te emociona ver a Mike otra vez —añadió, con una sonrisa amarga—. No te culpo, la verdad. Lo que pasó el año pasado fue culpa suya, aunque nadie lo diga tan directo. Pero yo lo sé. Y tú lo sabes.

    Guardó silencio un momento. El único sonido era el crujido constante bajo las ruedas, como si algo frágil se quebrara bajo el peso de lo no dicho.

    —Él se hace el tonto, como si no recordara. Como si todo hubiera sido solo una broma que salió mal. Pero tú estuviste ahí. Tú viste cómo fue. Y yo también. No fue solo una “broma pesada”, como quiere hacerla parecer. Fue cruel. Fue... estúpido.

    Apretó los labios, molesta. Sus dedos dejaron de acariciar al perro, que ahora miraba con atención fija hacia el bosque.

    —Después de todo eso, que Josh los haya invitado de nuevo… no sé. Entiendo que quiere que estemos todos juntos, como antes, pero… ¿de verdad podemos fingir que nada pasó?

    Soltó un suspiro y recostó la cabeza contra el respaldo, sin quitar los ojos del cristal empañado.

    —Sé que no confías en él. Y yo tampoco del todo. Pero trata de no pelearte esta vez, ¿sí? No quiero que esto se arruine antes de empezar.

    Un destello entre los árboles interrumpió su pensamiento. Algo, quizás una sombra, se movió a gran velocidad en dirección contraria al vehículo.

    El perro se incorporó con un gruñido profundo.

    Sam lo sujetó por el cuello con fuerza, sus ojos agrandados.

    —¿Otra vez eso...? Juro que algo se mueve ahí afuera. No es un ciervo. Ni un zorro. Es... algo más. Y no me gusta.

    Tragó saliva. Esta vez, no intentó restarle importancia a lo que sentía.

    —Entre eso y tener que aguantar a Mike haciéndose el simpático, esta noche va a ser larga...

    El bosque siguió cerrándose. La camioneta, más sola que nunca, continuaba su ruta hacia la cabaña.

    Y tú, al volante, sabías que Sam tenía razón en todo.