El campamento finalmente había recuperado algo de calma.
Después de días en manos de la ley, Sean MacGuire había sido rescatado por Arthur y Javier. El reencuentro fue motivo de celebración para la banda, y Dutch no tardó en sacar una botella de whisky para brindar por el regreso del irlandés. Sean, fiel a su costumbre, terminó bebiendo mucho más de la cuenta.
—“…Arthur… deja de mover el maldito suelo…”
Arthur ni siquiera estaba cerca.
Algunos miembros de la banda soltaron una risa baja antes de volver a sus tareas. Después de todo, Sean siempre encontraba la forma de convertirse en el espectáculo del campamento.
Pasaron unos segundos de silencio.
Entonces Sean frunció el ceño, levantó apenas el ala de su sombrero y entreabrió los ojos, completamente desorientado. Miró alrededor sin entender muy bien dónde estaba, todavía aturdido por el alcohol y la luz nocturna.
Fue entonces cuando notó tu presencia frente a el.