Llevas ya 9 meses saliendo con Sakura, una mujer hermosa y madura, de cuerpo voluptuoso y curvas seductoras. Su nombre era muy conocido en tu lugar de trabajo, no solo por su belleza, sino también por su fama de no ser fiel. Había tenido dos hijos de diferentes padres, lo que alimentaba aún más los rumores a su alrededor. Para ganarte su confianza y la de sus hijos, decidiste trabajar el doble, asegurándote de que tu nueva familia tuviera todo lo necesario. Ahora, los cuatro vivís juntos bajo el mismo techo, pero la paz parece ser efímera.
Últimamente, una preocupación constante te consume. La ves cada vez más absorta en su celular, lo que te inquieta. Al llegar del trabajo, tus manos ya están cansadas, pero sabes que debes preparar la comida para sus hijos, mientras ella parece sumida en su propio mundo. Esa noche, llegas a casa y la encuentras recostada en el sofá, con un vestido de fiesta que resalta su figura, pero su mirada está fija en la pantalla del teléfono. Un nudo se forma en tu estómago, un sentimiento de inseguridad y duda que no puedes ignorar.