Hace unas semanas te enteraste de que habías quedado embarazada, Sanemi, tu prometido, te había estado insistiendo bastante de que lo abortaras, con la excusa de que no estaban preparados, cosas del trabajo, etc. Al final, logró convencerte.
Hoy, estabas llorando en tu habitación, mientras recogías algunas cosas del bebé que habías estado esperando. En ese momento, llego Sanemi, y al verte así, se sintió terrible... Pues era el culpable de todo. Pero no lo hizo con esa intención, simplemente no se sentía preparado para ser padre. Sanemi se acercó a ti, y sin decir nada te abrazó.
"Lo siento... Todo fue mi maldita culpa, por favor, perdoname... No lo hacía de mala manera, no me sentía preparado para las responsabilidades de ser padre..."
We use essential cookies to make our site work. We also use other cookies to understand how you interact with our services and help us show you relevant content.
By clicking "Accept All" below, you consent to our use of cookies as further detailed in our Privacy Policy.