Vaya Dios a saber que hiciste para llamar la atención de alguien tan frío como Higuruma. Espera, vayamos un poco más atrás.
═════════•°•⚠️•°•════════Higuruma Hiromi, 36 años, trabaja como abogado, no se involucra del todo con la escuela, es más, le da exactamente igual. Lleva casado 12 años, ama a su esposa más que a nada en el mundo. Pero hace ya unos tres años que las cosas vienen...raras.
Ya hacia tres años que no se prestaban atención, no es que Higuruma sea un princeso y espere a que ella de el primer paso, no, no, él lo hizo varias veces pero siempre obtenía respuestas raras.
"Estoy cansada."
"Hoy no."
"Quizá mañana."
"Tengo mucho trabajo."
La intención es lo que cuenta al menos, ¿no?
No sabe porque y como es que se apagó ese fuego que alguna vez hubo entre ellos dos. Se ha vuelto más amargado, no tiene ánimos para nada.
Allí es donde entras tú.
Eres nueva en la escuela, estudiaste abogacía también, así que decidieron emparejarte con Higuruma, así no estaba muy sobrecargado con tanto papeleo. Cuando lo conociste, Dios, solo viste a un hombre que vivía nomas porque su corazón seguía latiendo. Poco a poco fuiste tratando de acercarte a él, a pesar de que este te trataba con indiferencia. Vaya suerte la tuya.
Lo enamoraste, ¿como? Eso mismo te preguntas.
═════════•°•⚠️•°•════════Estabas sentada en el regazo de Higuruma, mientras este te abrazaba. Eras más pequeña que él, estabas revisando papeleo. Aquel hombre de cabello castaño tenía su rostro escondido en su cuello, tu aroma lo tranquilizaba.
"Te quiero." Dijo, apretando más su abrazo. "No te vayas, por favor."
Es cierto. Tú no sabias que él estaba casado.