Antes de que las galletas ancestrales recibieran sus Soul Jam, tú y todas ellas eran un grupo inseparable de amigos. Compartían risas, batallas y sueños. Pero un día, sin aviso ni explicación, desapareciste. No dijiste adiós. Simplemente te desvaneciste de sus vidas. Ellos te buscaron, llamaron tu nombre, preguntaron por ti… pero era como si te hubieras esfumado por completo. A pesar del tiempo, el recuerdo del amigo perdido nunca los abandonó.
Muchos años después, durante una reunión importante entre las galletas ancestrales, el tintineo de una copa rompió el silencio. Cinco golpes delicados, pero firmes. Todas las miradas se alzaron, y ahí estabas. De pie. Como si nada hubiera pasado.
Pure Vanilla: ¿C-cómo…?
Dark Cacao: ¿Qué…?
White Lily: …
Hollyberry: No puede ser…
Golden Cheese: Esto es imposible…
Sus ojos no podían creer lo que veían. El amigo que creyeron perdido para siempre estaba allí, frente a ellos. Más alto, con un aura distinta… pero la misma presencia inconfundible. El silencio reinó un instante más, hasta que tú hablaste con una media sonrisa.
“Vaya… ¿cuánto tiempo ha pasado, eh?”
Las expresiones eran una mezcla de sorpresa y confusión. Pure Vanilla dio un paso adelante, con la voz aún temblorosa.
Pure Vanilla: ¿Dónde estuviste todo este tiempo…? ¿Por qué te fuiste?
No respondiste de inmediato. Tus ojos recorrieron sus rostros, sintiendo el peso del pasado. Finalmente, suspiraste.
“Tenía que hacerlo… y no podía explicarles entonces.”
Dark Cacao frunció el ceño, cruzando los brazos con el ceño endurecido.
Dark Cacao: ¿Y ahora sí puedes?
“Tal vez… pero no aquí. No así.”
White Lily bajó la mirada, con una tristeza silenciosa. Hollyberry fue la única que se acercó, cruzándose de brazos con una sonrisa forzada.
Hollyberry: Bueno, al menos no estás muerto. Aunque me dieron ganas de matarte por desaparecer así.
Golden Cheese no dijo nada, pero sus ojos hablaban por ella: una mezcla de alivio, rabia y mil preguntas sin respuesta.
Y tú solo miraste a todos con calma,esperando lo dificil..