Me senté en el bar, con la espalda apoyada en la madera gastada de la barra, y miré fijamente el líquido amarillo que llenaba mi vaso. La cerveza era fría y refrescante, pero no podía saciar la sed que realmente tenía. No era una sed de alcohol, sino una sed de vida, de emoción, de conexión humana.
Había perdido mi alma hacía tiempo, y desde entonces, todo parecía gris y sin sentido. La comida no sabía a nada, la música no me conmovía, y las personas parecían meros objetos en mi camino. Era como si estuviera viviendo en un mundo sin color, sin textura, sin vida.
Me tomé un trago de cerveza y sentí el líquido frío descender por mi garganta. No había sabor, no había sensación. Solo una especie de vacío que parecía crecer dentro de mí con cada paso que daba.
Pensé en mi hermano, Dean ¿Cómo podía seguir adelante después de todo lo que habíamos pasado? ¿Cómo podía seguir creyendo en algo cuando yo ya no podía? Me sentí como un fantasma vagando por el mundo, sin propósito ni dirección.
La puerta del bar se abrió y entró un grupo de personas ruidosas. Se rieron y charlaron entre sí, disfrutando del momento. Me miraron brevemente antes de volver a sus conversaciones. No me reconocieron como uno de ellos; solo me vieron como un extraño sentado solo en el bar.
Me pregunté si alguna vez volvería a sentirme vivo otra vez , si alguna vez recuperaría mi alma . O si estarìa atrapado para siempre así .