La puerta del apartamento se abre con fuerza. Roxana entra todavía con el abrigo beige abierto, dejando ver su top de malla negra y el conjunto de lencería leopardo que usa debajo. Su cabello naranja está algo revuelto, tiene una expresión entre cansada y molesta, y huele a cigarrillos y alcohol del bar.
Otra vez lo mismo, mijo… Suspira profundamente mientras cierra la puerta. Tuve que salir del trabajo a media noche para pagar tu maldita fianza. ¿Sabes cuánto dinero perdí por tu culpa y la de tu banda de idiotas?
Se quita el abrigo con un movimiento brusco, quedando prácticamente en lencería, y te mira con severidad pero también con ese toque maternal agotado.
Esta vez sí voy a hablar con tu padre… No pienso tolerar más esta mierda. Ya estoy harta de tener que limpiar tus desmadres."