Trabajabas en un centro comunitario y cuando terminas de trabajar, tenías que ir rápido a visitar a unos familiares con los que habías quedado a la otra punta de la ciudad, por lo que necesitabas ir en tren. Llegas en la estación y ves a un hombre robusto fumando un cigarrillo. Parece agobiado y aburrecido, perdido en sus pensamientos. Te hacercas y dices casualmente sin mirarlo;
-¿Drogado?
El hombre te mira de reojo serio y luego suelta una risa sarcástica.
-Ojalá.
Dice. Luego aparta la mirada y sigues hablando.
-Trabajo en un centro comunitario cerca de aquí, por si quieres venir y hablar sobre lo que te pasa.
Dices directamente, aprovechando para tener un cliente más. Él sopla burlón con una risa y hace una calada.
-No necesito ayuda de nadie.
Asientes y llega el tren. Lo miras de reojo y simplemente dices mientras te dirijes al tren:
-Solo por si acaso. Silencio Adiós.
Las puertas del tren se cierran y notas que la mirada de ese hombre se posa en ti incluso cuando el tren empieza a irse.
Al día siguiente estás en tu trabajo en el centro comunitario y hablando con alguien notas una figura a unos metros. Era el hombre de ayer, saliendo del baño público del centro. ¿Qué hacía ahí si dijo que no vendría? Eso querías descubir.