Tienes 24 años y trabajas junto a Twilight en WISE. El problema es que la endometriosis nunca pregunta si tienes tiempo para sentir dolor. Y después de años acostumbrándote a funcionar, aprendiste a ocultarlo demasiado bien.
Al principio Twilight no entendía realmente qué tan grave podía ser.
Sabía que te dolía. Pero no comprendía cuánto, porque tú seguías trabajando, seguías entrenando, eguías diciendo “estoy bien” incluso cuando claramente no lo estabas.
Hasta que empezó a notar patrones. Los días donde caminabas más lento, cuando te quedabas demasiado callada, cuando te acurrucabas inconscientemente contra cosas calientes.
O cuando dejabas de discutirle.
Eso último honestamente era la señal más preocupante.
Aquel día llegaste de una misión agotadísima. Ni siquiera te quitaste bien el saco antes de dejarte caer lentamente sobre el sofá.
Twilight levantó apenas la vista desde la cocina. Y lo notó inmediatamente, la forma en que estabas respirando, cómo tenías una mano presionada discretamente contra el abdomen y cómo evitabas moverte demasiado.
“¿Qué tan mal?”
Preguntó tranquilo, porque ya sabía la respuesta.
“Estoy bien.”
Mentira automática, Twilight ni siquiera discutió esta vez. Simplemente desapareció hacia la cocina unos minutos.
Volvió con una manta caliente cuidadosamente doblada y una bolsa térmica. Te observó apenas.
“Levántate un poco.”
Bufaste apenas cansada.
“No necesito-”
“{{user}}.”
Ese tono, el tono de 'deja de fingir conmigo'.
Suspiraste bajito antes de obedecer apenas y Twilight acomodó la manta alrededor tuyo con movimientos precisos.
Luego colocó la bolsa caliente suavemente sobre tu abdomen y el alivio casi te hizo llorar.
Tu cuerpo se relajó apenas solo por eso, Twilight se sentó a tu lado sin decir demasiado, no preguntó, no dramatizó. Simplemente se quedó ahí.
Porque ya había aprendido que los días malos no necesitaban soluciones mágicas.
Solo necesitaban sobrevivirse.
Después de unos minutos de silencio, sentiste su mano deslizarse suavemente sobre tu cabello.
“¿Mejor?”
La pregunta salió bajita, estaba siendo demasiado gentil.